sábado 23 de mayo de 2009

Palabras de Sabina, lo que siento...

No hay nostalgia peor, que añorar lo que nunca jamás sucedió.

sábado 25 de abril de 2009

Cientos y cientos de ellos...


Dicen que soñar es gratis (aunque a veces puede salirte caro, sobre todo si algún sueño que otro se hace realidad)... Pero no he venido aquí a divagar cual sofista, así que procedo a explicar mi sueño. Sueño que no he soñado, claro que no. Es decir, no dormía. Es un sueño de esos que tienes despierta, en los que te regodeas y expandes hasta el infinito, y puedes visualizar el final que te salga de las narices, y todo es satisfactorio y bello porque las decisiones las tomas tú...

Yo, como soy pequeña, tengo un sueño pequeño, sin demasiadas filigranas, ni adornos, un sueño sencillo y facilón.

Sueño que poseo una librería. Una librería de esas que sólo se ven en las películas y de vez en cuando en el casco antiguo de alguna ciudad sin nombre. Una de esas librerías encantadoras, situadas en los bajos de algún edificio de más de 100 años, de esas cuyo nombre está escrito con bellos caracteres góticos sobre una tablilla de madera a la izquierda de la puerta, apenas visible para los laicos. Una librería repleta de desvencijados estantes que se comban por el peso de los libros (viejos y nuevos).

Sueño que paseo por los diminutos pasillos de mi librería rozando apenas con los dedos los lomos de los cientos de libros que allí se encuentran, con los ojos cerrados, aspirando el inconfundible aroma de la palabra escrita.

Sueño que en mi librería los libros están ordenados a mi antojo, sin seguir ningún esquema específico, ninguna pauta... por nombres de autores, aquí, por géneros allá...

Sueño que me siento detrás de mi pequeño mostrador de madera, un tanto destartalado y lleno de muescas antiguas (del antiguo propietario quizá), apoyo mis pies en el travesaño del taburete y con un libro cualquiera sobre mi regazo me sumerjo en el placer de leer... De vez en cuando entra algún cliente perdido (siempre llevan america de tweed con coderas de cuero, no sé bien el porqué) y me pregunta amablemente por una 1ª edición de Larra (siempre es de Larra, tampoco sé el porqué). Le atiendo con amabilidad y presteza, no dejándole ver que ha interrumpido mi lectura por lo que me siento un tanto molesta. Paga en efectivo, claro, en mi librería no hay artefactos modernos como los horribles datáfonos... le devuelvo el cambio que saco del primer cajón de debajo del mostrador (por supuesto no hay caja registradora). El cliente se marcha con el paquete debajo del brazo, delicadamente envuelto por mí en papel de estraza, y una tarjeta de visita en la mano donde sólo aparece el nombre de mi librería y una dirección (no hay teléfono que pueda perturbar la paz de mis libros) y yo puedo volver a sentarme comodamente en mi taburete con los pies en el travesaño y el libro en el regazo, deseando que ése sea el único cliente del día.

Sueño que poco a poco se va haciendo de noche fuera, y que las sombras empiezan a teñir los rincones de mi pequeño mundo de espectaculares colores grises, que ni siquiera las lámparas de cristal (imitación Tiffany) que tengo repartidas por la tienda consiguen disimular.

Sueño que cierro mi libro con un suspiro satisfecho y que recorro de nuevo los estantes comprobando que todo sigue en su lugar mientras sonrío placidamente y dejo que la magia del ambiente me envuelva por última vez ese día... hasta mañana....

Coloco el cartel de "CERRADO" en la puerta y apago las luces de mi pequeña librería.... Dejo vagar la mirada un instante por mi reino antes de darme la vuelta y marcharme a casa...


Calderón decía que la vida era sueño, y que los sueños, sueños son... (suspiro).

viernes 17 de abril de 2009

Brother


La noche de ayer se presentaba en blanco y negro, sin tonalidades grises intermedias... cenita tranquila en casa, alguna serie absurda, y cama (para dormir, jaja), pero cuando aposenté mi maltratado cuerpo por el trabajo en el sofá, mando de la tele en la derecha, cigarro en la izquierda, no sabía yo que iba a poder disfrutar nuevamente de un tesoro del cine japonés... Sí, ayer, haciendo zapping, tuve nuevamente el enorme placer de encontrarme con Brother del gran maestro Takeshi Kitano.

¿No lo conocéis? Seguro que sí... por lo menos lo habréis visto en "Humor amarillo" (vestido de emperador Takeshi), pero aunque su faceta de comediante es enormemente conocida sobre todo en Japón, son sus películas dramáticas las que le han hecho merecedor del título de maestro del cine.

Brother es un drama, como la mayoría de las películas que Kitano dirige y protagoniza (como en este caso) pero caracterizado por contar con un humor muy inexpresivo, casi estático. Inescrutable (como le dice al protagonista un camarero en la escena final). Las tomas largas se suceden, parece que no ocurre absolutamente nada es esos lapsos de tiempo eternos... (parece). Otras veces, una escena deja paso a otra que no tiene nada que ver con la primera, y así sucesivamente... La narración es sombría, pero cargada de un humor inteligente, con un tratamiento muy afectuoso de los personajes, lo que hace que te resulte casi imposible no cogerle cariño a él mismo, interpretando al inexpresivo yakuza Aniki Yamamoto ó al raterillo Dani (el Foreman de House).
Aquí os dejo el trailer. Quizá penséis que es una película más de yakuzas... no lo es, os lo aseguro.


mmm
Para los que estéis un poco más abiertos a un cine no tan comercial, y desde luego un poco más inteligente que cualquier comedia absurda hollywoodiense... Brother (aunque también podéis disfrutar con otros títulos de Kitano: Dolls, Zatoichi, Flores de fuego... elegid...)

jueves 9 de abril de 2009

Heaven

Mientras estoy aquí, en esta oficina desierta una tarde de Jueves Santo esperando que llegue el final de esta inhóspita, desierta, improductiva e injusta jornada laboral absurda y sin sentido... me dedico a fantasear con los ojos absortos en la pantalla del ordenador y una sonrisa facilona en los labios... Esto es lo que estoy viendo (y van ya 15 veces)

mmmm
Mmmm... no hay nadie aquí... ¿ y si me levanto de esta incómoda silla y simplemente me deslizo siguiendo el compás de la música? Me convertiría por un instante en una Ginger Rogers en color... Sí, lo voy a hacer.

miércoles 25 de marzo de 2009

Agotada


Sin apenas tiempo de respirar, me acerco aquí a describir cómo me siento estos últimos días. ¿Recordáis la canción de Héroes del silencio que decía algo así como: ...y sientes que estás completamente agotado, y no entiendes porqué... ? Bueno, pues eso, yo sí sé porqué. Estoy simplemente exhausta.

Siempre he sido una workaholic, pero ahora es infinitamente peor... las terribles, aunque siempre ingeniosas ideas de mi jefe me están llevando al borde del suicidio... Que si ahora una nueva campaña publicitaria, el aparecer en todos los portales de internet (por supuesto él no tiene ni idea de cómo hacerlo), entrevistas de prensa, la tele, la radio... contactar con todos los inmobiliarios de la zona, redactar mails, ayudarle a crear un personaje de ficción que venda (suena raro pero es verdad, si no me creéis pinchad aquí), hacer dossieres, llamar a todas partes... y corregirle sus faltas de ortografía.... y esto sólo son los extras, claro. Sigo ocupándome de mi trabajo "normal"... preparar firmas, hipotecas, herencias, traducciones...

Cuando llego a casa por las noches, apenas si me apetece hacer otra cosa que no sea cenar y dormir... y como el paseo del sofá a la cama se me hace terriblemente largo, la mayor parte de las noches termino durmiendo en el salón, con el tenedor en la mano.

No tengo tiempo de escribir, ni cabeza para ello... sólo quiero cerrar los ojos y que esto se acabe... me siento incapaz de concentrarme en la lectura... llevo varios días para acabarme el último libro de Moccia que estoy leyendo (esto me preocupa, normalmente devoro literatura)

Se me están empezando a olvidar las cosas... el otro día se me olvidó ponerme las lentillas, algo que jamás me había pasado, y me fui a trabajar completamente cegata... y lo peor es que no me percaté del olvido hasta varias horas después... creí que me habían aumentado las dioptrías por falta de sueño... ¡Dios!

Y no sé si será normal, pero aunque trabajo en una oficina, sentada todo el puto día, cuando llego a casa tengo unas agujetas tremendas, como si hubiese corrido los 100 metros lisos en plan Carl Lewis... y cuando hago girar el cuello, se puede escuchar un sonido horroroso, algo así como clac-clac-clac...

Me he pasado el maravilloso y soleado fin de semana encerrada en casa, contemplando la vida a través del cristal de la ventana, sin querer levantarme del sofá, de puro agotamiento... ¡Joder!

A todo esto se suma que estoy increiblemente irritable, irascible y malhumorada... mi genuino humor sarcástico ha desaparecido como por encanto, y he vuelto a mis orígenes bordes y desagradables (sólo si me hablan, claro, si me ignoran me limito a seguir haciendo mil cosas con cara de poker, y ya)... luego están esos otros ratos, en los que me pongo a llorar de pura impotencia porque los días sólo tienen 24 horas y yo necesitaría que tuviesen 34... y entonces me siento peor, porque sé que por mucho que llore los días van a seguir estando como están.

He intentado pedir unas vacaciones, pero de momento no puede ser, así que ó me da un síncope ó empiezo a engordar a marchas forzadas... ¿no dicen eso, que lo que no mata, engorda?

¿Entendéis ahora porque no escribo en mi blog y apenas si tengo tiempo de visitar los vuestros?

He tardado 10 minutos en escribir esto... joder eso significa que hoy el día para mí sólo tiene 23 horas y 50 minutos... me largo que no me da tiempo....

viernes 13 de marzo de 2009

Little stupid things

Todos tenemos pequeñas manías que nos caracterizan, que nos hacen ser lo que somos, por las que nos definimos y nos conocen. Yo, aunque me creo perfecta, no lo soy (ya veo vuestras bocas abiertas por el asombro). Sí, también tengo diminutas (a veces enormes) manías, tics, costumbres ó como queráis llamarlas.

Una de ellas, es que nunca jamás saco la cucharilla del café, da igual en que recipiente me sea servido, copa, vaso ó taza... la cucharilla nunca sale de allí... y a veces, lo reconozco, es difícil tomarse el café con la cuchara rozándote la ceja. Pero ya veis, me he convertido en una maestra de esquivar el pequeño objeto metálico que me quiere mutilar el ojo derecho (nunca el izquierdo, esa es otra manía añadida, la cuchara siempre tiene que estar a la diestra del vaso, siempre).

Otra de mis terribles manías es la de usar gafas de sol todos los días, da igual si hace sol, si llueve ó nieva... sí, a veces resulta ridículo, pero ahí están sobre mi nariz, desafiando al clima... No sé cómo empezó esta absurda costumbre, creo que fue hace unos años, cuando redes de finas telarañas empezaron a formarse alrededor de mis ojos (que forma más chula de llamar a las arrugas) y mi vanidad me aconsejó que empezase a utilizar gafas de sol (el botox es demasiado caro).

Hay otra un tanto más terrible. Cuando noto que mis labios están secos, algo dentro de mí (no sé qué es) me obliga a abrir la boca convulsivamente y estirar los labios lo máximo posible. Esto ya se ha convertido en un tic asqueroso, y a veces asusto a la gente sin darme cuenta... imaginaos, una chica medio mona, maquilladita y bien plantá frente a vosotros abriendo la boca como un león (y no lo hago sólo una vez, lo hago varias, como 50 ó 60 veces seguidas) y lo peor de todo, es que no soy consciente, es decir, me puede pasar mientras hablo con alguien, como ó estoy frente al ordenador, como ahora mismo...

Pero la peor costumbre de todas, la que me lleva de cabeza y hace que me quiera pegar un tiro cada par de años, es la de fijar mis ojos en los peores especímenes del sexo masculino... sí, siempre me siento atraída por los hombres menos adecuados... tengo esa manía... mira tú por donde... Jamás elijo al angelito de la derecha, aunque por supuesto, debido a mi gran inteligencia, sé que es el que más me conviene... ¡Qué va! siempre termino eligiendo al de la izquierda y termino tirándome de los pelos y sintiéndome absolutamente gilipollas. Estúpido tic...

Con lo del café puedo vivir, lo de las gafas también, hasta incluso con lo de la boca... pero con lo otro... ¿algún remedio casero, por favor? Se admite cualquier tipo de sugerencia.

miércoles 4 de marzo de 2009

Hoy... 2ª parte (y de como la felicidad puede ser perjudicial)

Para la total comprensión de este post, es absolutamente necesario que hayáis leído el anterior, así que si no lo habéis hecho (sobre todo si sois nuevos en el blog) hacedlo antes de sumergiros en el fatídico día feliz de Almagriss... es fácil, le dais a la ruedecita del ratón hacia abajo y lo encontráis.
mmm
¿Ya? Bien, entonces comienzo.
Como habréis leído, me levanté totalmente eufórica y animosa, deseosa de compartir mi alegría con el mundo, de reír y de hacer felices a los demás... no sé porqué, pero siempre se me olvida lo que sucede cada vez que me levanto de esa manera, e intento endulzar el día de los otros (la edad me hace más vieja, no más sabia)
Pues sí, allí estaba yo, corriendo por la calzada, deteniendo el tráfico y regalando sonrisas a todos los conductores, que amablemente hacían sonar el claxon de sus vehículos para darme los buenos días. Alguno hasta se bajó del coche e intentó atraparme (para abrazarme, seguro, queriendo compartir mi felicidad). Alguien debió llamar a la policía, porque al rato apareció un coche oficial haciendo sonar las sirenas... uno de los agentes, muy amable, me hizo abandonar la zona y me regaló un papelito rosa... en ese momento no me percaté, mi felicidad era tan grande... pero después constaté que el regalo era una multa por escándalo público... (150 euros)
mmm
Sin desanimarme llegué a la oficina y comenzé a gritar "te quieros" a diestro y siniestro mientras mis compañeros me miraban como si estuviese loca, lo cual me daba igual porque tenía el día Evax y había que aprovecharlo... después de un rato de abrazos y besos, mis compañeros, que me adoran, me dieron un euro para que me fuese a tomar un café (qué majos son)... y salí a la calle e intenté abrazar al yonkie que siempre está en la esquina... creo que no le gustó demasiado, se dio la vuelta terriblemente ofendido gritando algo así como: joder tía 'tás puesta o k?
Ya ahí empecé a darme cuenta que la cosa no iba demasiado bien... la multa me quemaba en el bolsillo y el euro me pesaba en la mano... pero no iba a rendirme, claro que no, tenía que sacarme el corazón del pecho y regalárselo a los demás...
mmm
Divisé un niño a lo lejos y sonreí mentalmente, esta es la mía, pensé, y eché a correr hacia él, preparando mi mueca más salada, estaba segura que con eso triunfaría... Me acerqué con la cara de payaso dibujada en mi rostro... No sé qué pasó, de pronto, el niño que había estado tan tranquilo en su cochecito mirando las musarañas, comenzó a gritar y a patalear totalmente histérico y fuera de control. La cara me cambió de color... mientras la madre del infante me increpaba furiosa... y gritaba al aire algunas palabras, sólo pude reconocer la palabra psicópata, me bastó y reculé avergonzada...
mmm
Mientras volvía cabizbaja a casa, empecé a ser consciente de mis múltiples fracasos, pero la música del anuncio de Evax seguía sonando en mi cabeza... y no pude resistirme. Aunque hacía días que no había llovido, al final de la calle pude vislumbrar mi ansiado charco... cogiendo carrerilla y con sonrisa estúpida pintada en los labios me lancé... y pisé fuerte sobre él... ayyyyyyyy en qué hora... no era un charco normal, era un charco de lodo profundo. Allí me encontraba yo, de barro hasta las rodillas y con la sonrisa de boba congelada en la cara...
Corrí hasta el portal dejando un reguero de partículas de lodo tras de mí, como si fuese una Gretel cualquiera. En el ascensor la vecina del tercero me miró con cara de pocos amigos... (supongo que no es muy común encontrarse con alguien cubierto de lodo hasta las axilas, despeinada, sonriendo estúpidamente y con la mirada enfebrecida), quise abrazarla para demostrarme a mí misma que el día no había sido un absoluto fiasco, pero se alejó de mí arrugando la nariz (tengo que reconocer que el lodo olía fatal)
mmm
Por supuesto me encerré en casa y apagué la música, que cada vez sonaba con menos fuerza, de mi cabeza. Me hice un ovillo en el sofá y maldije a los Hombres G.
mmm
Odio a las personas y al primero que venga y me diga te quiero, le parto la cara.

jueves 26 de febrero de 2009

Hoy...

¿Recordáis esa canción de Hombres G que empezaba diciendo: "Hoy me he levantado dando un salto mortal"? Pues yo, hoy también me he levantado de esa guisa. Quizá el salto mortal haya sido mas bien un saltito pequeño, pero en mi corazón era una pirueta triple.
A lo mejor tiene algo que ver con que ayer le presté atención al anuncio ese de Evax, ese en el que un montón de chicas aparecen pintando la palabra "HOY" de muchos y diversos colores, y el slogan dice: "Tu vida es hoy".... o porque hace un par de días volví a ver Love Actually... no sé...
Así que si echo en la coctelera que es mi cabeza una cucharadita de la canción de Hombres G, un puñadito del anuncio de Evax, unas gotas de Carpe Diem y un chorrito del "Porque yo lo valgo" de Loreal... podré vivir este día como si fuese el último día de mi vida...
Pienso cantar, gritar, jugar a ser perfecta, llorar con muchas ganas, reirme con fuerza, respirar hondo hasta que mis pulmones parezcan estallar, dar palmas, y sobre todo, si encuentro algún charco, saltar sobre él... Pienso correr por las calles regalando mi sonrisa a todo el que pase, detenerme ante los niños y hacerles muecas, dar besos y abrazos hasta que me duelan los labios y los brazos.
Diré "Te quiero" mil veces y "Gracias" quinientas, procuraré que cada persona que se acerque a mí se sienta afortunada y desee vivir por siempre. Me sacaré el corazón del pecho y lo ofreceré a cambio de nada... y cuidaré de cada corazón que me sea ofrecido...
Y todo esto porque sí. Porque a lo mejor mañana ya no estoy. Porque hoy es hoy, y yo decido cómo va a ser mi hoy...
¿Y tú? ¿Qué decides? ¿Cómo va a ser tu hoy?
mmm
Dedicado a S.T.

martes 17 de febrero de 2009

El curioso caso del ser que crece

Había planeado escribir sobre otra cosa, algo que llevo días barruntando en mi cabeza, pero debido al espectacular giro de los acontecimientos en mi vida, tengo que dedicar un post especial a este curioso suceso.
Todo sucedió esta mañana. Una mañana que había empezado como cualquier otra en mi vida. El despertador suena, me tiro de la cama tiritando y voy dando ridículos saltos aterida y desnuda hasta el salón, donde cojo la estufa y cargo con ella hasta el baño. Allí, me siento en la taza del wc esperando a que el habitáculo se caldee lo suficiente como para poder ser persona de nuevo. Cuando por fin me siento preparada, me levanto y me miro al espejo... hasta aquí, todo bien, la rutina diaria... pero hoy... ay hoy... Al parecer, Dios en su infinita ironía, cansado de mis bromitas de que se me está pasando el arroz... que si ya no voy a tener hijos... y otras por el estilo, ha decidido recompensarme con un ser al que cuidar y por el que preocuparme... y me ha obsequiado con el grano más impresionante de toda la cristiandad (y me quedo corta). El intruso (todavía no le he puesto nombre, pero realmente se lo merece aunque no sea más que por el tamaño) se encuentra ubicado a medio camino entre mi barbilla y mi boca, pero tirando hacia la derecha, hacia Cuenca más ó menos. Sus proporciones son semejantes al continente australiano, su color una mezcla entre el rosa bebé y el blanco sucio y su textura más bien purulenta... (siento ser tan gráfica, pero el acontecimiento lo merece, lo juro... y dad gracias al Señor, que todavía os respeto lo suficiente como para no publicar ninguna foto de mi peculiar acompañante)
Ya anoche me pareció distinguir un leve bultito en la zona, pero no le dí mucha importancia, me lo tomé con filosofía, y haciendo uso de los remedios caseros con los que las mujeres hemos sobrevivido durante generaciones, le eché un poquito de jabón, y me fui a la cama, poco consciente del drama que iba a vivir esta mañana.
Según escribo esto, el intruso ha empezado a mirarme, parece que sabe que escribo sobre él y no le gusta demasiado... como para demostrar su disconformidad ha empezado a picarme y a provocar que mi corazón lata en él... ¡será cabrito! y eso que llevo todo el día preocupada por él, cuidándole con esmero con Clarasil y otros productos similares, enseñandóselo a todo el mundo y dándole la importacia que se merece... y me lo paga con picor y molestias.... ni siquiera se ha percatado de que esta mañana el camarero, al vernos entrar a los dos juntos en la cafetería de siempre, en vez de ponerme mi café, me ha puesto dos. Y los he pagado ¿Acaso eso no cuenta? ¡Qué ingrato!
El único consuelo que me queda, es saber que esta Especie de tumor pequeño que nace en alguna parte del cuerpo y a veces cría pus (definición de grano según la R.A.E.) es un símbolo de la pubertad y que si bien por edad no doy la talla, mi cuerpo es más inteligente y lo sabe.
mmm
Fdo. Almagriss y su apéndice

miércoles 11 de febrero de 2009

El bloqueo del escritor

Sé que muchos de nosotros pasamos por esto. Llamémoslo falta de inspiración, bloqueo literario ó simplemente no tengo ni puta idea de cómo plasmar mis pensamientos, historias ó neurosis sobre el papel.
Parece ser que el increible Hank, de la más increible serie Californication, sufriendo el mismo problema que sufrimos todos de cuando en cuando, ha sabido dónde dirigirse... ¿será esa la solución? Yo la propongo, por si acaso. Y de paso, recomiendo le echéis un vistazo a esta serie que brilla por su sarcasmo e ironía, dónde la realidad supera la ficción. Si no tenéis demasiados prejuicios y vuestras mentes se encuentran abiertas... disfrutaréis tanto como yo.
MMM
THE SOLUTION