viernes, 29 de agosto de 2008

El viaje de los sentidos

Decidida a no quedarme en casa la única semana de vacaciones que me correspondía este verano, abandoné las concurridas playas de Benidorm y me fui a Madrid. Madrid, la ciudad que me envuelve, me fascina, me subyuga, me atrapa... y esta vez lo ha hecho como nunca antes.
Normalmente, cuando voy a la capital, voy siempre con prisas... hay que ir al teatro, a algún museo, visita obligada a las tiendas de la Gran Vía... En este viaje no. Este viaje ha sido diferente. No por casualidad he decidido titular mi entrada así: El viaje de los sentidos. En esta ocasión Madrid me ha ofrecido una estampa diferente a la que me tiene acostumbrada. Me ha ofrecido sentir a través de cada edificio, de cada calle, de cada árbol, de cada persona con la que me he cruzado... Y yo le estoy profundamente agradecida.
mmmm
A veces me da la sensación de que he vuelto a la infancia, de que sólo tengo 6 años y no puedo evitar mirarlo todo con grandes ojos de niña y una sonrisa bobalicona en los labios. ¿Cómo es posible que todo el mundo ande tan deprisa? ¿Por qué nadie se para a mirar a su alrededor? ¿Acaso no lo ven? ¿No lo escuchan? ¿No oyen cómo el corazón de la ciudad palpita?

El metro de noche, que siempre me ha parecido sucio y ruidoso, no lo es. Meciéndome al compás del traqueteo del vagón, observo y me deleito con los diferentes personajes que por un instante cruzarán su vida con la mía y que nunca más volveré a ver: el saxofonista, la señora gorda que lee una revista del corazón, el macarra que me mira con ganas de juerga, dos niñas chinas que juegan a ver quien aguanta más tiempo sin sonreír...
mmm
El museo del Prado, imponente ante mis ojos, espera que vuelva a recorrer sus interminables salas, y me quedo extasiada ante él, sin poder dejar de observarlo.
m
La Cibeles me mira desde su elevada posición y no puedo evitar dedicarle un guiño cómplice y risueño, íntimo también, un guiño que sólo parecemos entender ella y yo.
m
Me siento en una terracita en el Retiro y me divierto viendo cómo los domingueros reman por el estanque en sus barquitas alquiladas, mientras un mimo intenta llamar mi atención desde el otro lado de la mesa... me río a carcajadas.
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Me tomo unas cañitas en buena compañía cerca de la Plaza de Santa Ana, oscurece ya, pero no importa... la tarde ha pasado tan deprisa...
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Una cenita familiar en Gino's... todos cantamos cumpleaños feliz y el camarero nos trae globos, como si todavía fuésemos niños.
m
Me paro en la Glorieta de Atocha y me limito a quedarme allí, respirando profundamente... y por un instante todo lo demás desaparece... Sólo estamos Madrid y yo, sintiéndonos la una a la otra... Ignoro a las personas que tienen que esquivarme para poder seguir su camino, ignoro a los coches que hacen sonar el claxon con insistencia, ignoro hasta la ligera brisa que arremolina mi cabello... Todo se detiene...
m
Y por supuesto, el olor de la ciudad entrando por mi nariz y llenando cada poro de mi cuerpo.
Desarmándome...

16 comentarios:

  1. Aplausos.Esto si que son vacaciones¡¡¡¡ Detener el tiempo y sentir lo que nos rodea con todos nuestros sentidos es vivir cada momento. Deberíamos hacerlo todos los días a pesar del estrés y las prisas que a veces nos transforman en robots sin alma, ciegos e insensibles a las pequeñas cosas. Deleitarnos con lo que está todos los días en nuestro camino sin que lo veamos...La realidad depende muchas veces de su observador.

    Muy apropiado el título.
    Besos

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  2. Vaya, veo que sientes la esencia de Madrid.

    Es caótica pero acogedora...

    Me ha encantado tu relato.

    Besos de una madrileña.

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  3. Caminante, las mejores vacaciones desde hace mucho tiempo... no sé si fue la ciudad o fui yo, da igual, lo importante es que ha sucedido. Qué pena me ha dado tener que volver a la rutina...
    Un beso nostálgico desde la playa :-)

    Vitalweb, madrileña (que envidia me das)... si llego a saber que estás por allí te hubiese abordado :-P
    Un besazo

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  5. Tú si que sabes disfrutar del momento y de lo que te rodea, nunca olvides esa mirada de 6 añitos que es contagiosa, y de hacer que se pare el tiempo a tu alrededor :-)
    Espero que la vuelta al "cole" no haya sido muy dura.

    Un besazo enorme

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  6. c.c., la vuelta al cole ha sido horrible... jo, yo quiero volver a caminar desde Colón a Atocha, esta vez con planos, que los tacones me mataron aunque me lo callé y me hice la chula :-)
    Besazos

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  7. He sentido nostalgia y mucha :) Yo sali con una chica madrileña, cada sabado paseaba por La Gran Via :), el Parque del Retiro... Es mas, ahora mismo recuerdo el olor que me dices de Madrid :)Aquello termino y siempre que puedo me escapo popr alli :) Tengo un amigo espadachin, tengo que ir a verlo. Bonito post, me ha recordado a Madrid. 400 años atras Madrid y Sevilla hubieran sido de ensueño jajajaja.

    Un fuerte abrazo, no cambies, hasta pronto

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  8. Tú lo has dicho Josevi, 400 años antes...mmm, pero el Madrid de ahora también es fascinante. Deberíamos escaparnos con más frecuencia... unas cañitas en el Retiro, no están nada mal...
    Besazo

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  9. Detenerse de pornto, respirar el olor, escuchar sus sonidos, aunque sea de coches y ambulancias, girar con tu mirada 360º, todo eso es algo que no acoistumbramos a hacer en nuestra vida diaria. Nos dirigimos a nuestros cometidos, los que sean, con la cabeza en llegar, en lo que dejas sin pararse uno a observar el camino y dar rienda suelta a los sentidos.

    No siempre lo hago, pues hace falta ánimo muchas veces para hacerlo y muchas de estas no pide el cuerpo mas que enconderse en elk devenir diario de la rutina, pero cuando lo hago siento que el tiempo se ralentiza y me permite saber que estoy vivo.

    Si ademas eso lo haces de vacaciones entonces el efecto sera doble o triple.

    Un saludo, Blas

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  10. Hola guapetona!, así disfruto yo de MAdrid cada vez que voy (una vez al mes más o menos)... a deleitarme con sus maravillas y a ver a mis amigas del alma. Madrid tiene muchas cosas que solamente vemos los que paseamos sin prisas por sus calles... eso, y el H&M por supuesto, jajaja que yo en Valladolid no tengo.
    Gracias por tu visita y espero que nos veamos a menudo.
    Besotesssssssss

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  11. Qué bueno, llego a tu blog por una cadena de enlaces del azar y me encuentro esto, que venía buscando recomendado por otra persona.

    Nos recuerdas a los que vivimos en Madrid la suerte que tenemos, y nos das ganas de ponernos en modo turista! ;)

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  12. Ja,ja...fui yo la culpable de traer a Charlie ;) te lei ayer y me encanto. Huele al Madrid que nos gusta!

    Un saludo ;)

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  13. Bienvenidos nuevos visitantes.

    Blas, qué razón tienes, no es fácil detener el tiempo cuando estás inmerso en la rutina diaria, pero deberíamos procurar sacar un ratito de algún lado todos los días, aunque no estemos de vacaciones... quizá eso nos hiciese valorar un poco más lo que tenemos y lo que somos.
    Un saludo.

    Sade, que pena que en Valladolid no haya H&M jajaja, si me dices tu talla te mando unas cosillas desde Benidorm :-) Nos vemos por Madrid (virtualmente hablando)
    Besazos

    Charlie, me alegro de tener otro madrileño por aquí, anda, sal a la calle y pon ojos de niño pequeño, a ver lo que ves...:-) Besos

    Lolita, gracias por recomendarme, espero y por visitarme. Sevilla también me encantó cuando estuve en la expo del 92 (uf, que vieja soy) y también olía increible...:-P
    Mil besos

    Por supuesto os visitaré a todos y disfrutaré como una niña.

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  14. Madrid es todo eso y mucho más...aunque ¿influye también que en este viaje tenías puestas ya unas gafas un poco más rosas que las del último viaje?

    un día cuando vayas a trabajar, sal con más tiempo de casa (sí, más todavía), no tomes el camino de siempre, baja por el Delfín y conduce despacito por primera línea disfrutando de la vista de la playa cuando todavía está tranquila.

    besitos

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  15. Hadanae, lo haré, aunque ya sabes que a mí lo de conducir por Vía Parque entre palmeras me tira mucho, pero no hay que encasillarse... ;-)
    Te echaba de menos.
    Besazos

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  16. AAAAAAAAAAAA que envidia!!! Mi ciudad, mis recuerdos de niña, mi infancia, mis amigos, mi familia...todo lo tengo en Madrid, o casi todo.

    Yo también disfruto observándolo todo, llenándome de esa mi ciudad cuando paseo por sus calles. Es cierto, no ven, corren demasiado, aunque lo bonito es eso. Ser espectadora de la vida de los demás, mientras puedes permitirte sentarte a observar.

    ¡Qué gran viaje! Un besazo.

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