
Sin apenas tiempo de respirar, me acerco aquí a describir cómo me siento estos últimos días. ¿Recordáis la canción de Héroes del silencio que decía algo así como: ...y sientes que estás completamente agotado, y no entiendes porqué... ? Bueno, pues eso, yo sí sé porqué. Estoy simplemente exhausta.
Siempre he sido una workaholic, pero ahora es infinitamente peor... las terribles, aunque siempre ingeniosas ideas de mi jefe me están llevando al borde del suicidio... Que si ahora una nueva campaña publicitaria, el aparecer en todos los portales de internet (por supuesto él no tiene ni idea de cómo hacerlo), entrevistas de prensa, la tele, la radio... contactar con todos los inmobiliarios de la zona, redactar mails, ayudarle a crear un personaje de ficción que venda (suena raro pero es verdad, si no me creéis pinchad aquí), hacer dossieres, llamar a todas partes... y corregirle sus faltas de ortografía.... y esto sólo son los extras, claro. Sigo ocupándome de mi trabajo "normal"... preparar firmas, hipotecas, herencias, traducciones...
Cuando llego a casa por las noches, apenas si me apetece hacer otra cosa que no sea cenar y dormir... y como el paseo del sofá a la cama se me hace terriblemente largo, la mayor parte de las noches termino durmiendo en el salón, con el tenedor en la mano.
No tengo tiempo de escribir, ni cabeza para ello... sólo quiero cerrar los ojos y que esto se acabe... me siento incapaz de concentrarme en la lectura... llevo varios días para acabarme el último libro de Moccia que estoy leyendo (esto me preocupa, normalmente devoro literatura)
Se me están empezando a olvidar las cosas... el otro día se me olvidó ponerme las lentillas, algo que jamás me había pasado, y me fui a trabajar completamente cegata... y lo peor es que no me percaté del olvido hasta varias horas después... creí que me habían aumentado las dioptrías por falta de sueño... ¡Dios!
Y no sé si será normal, pero aunque trabajo en una oficina, sentada todo el puto día, cuando llego a casa tengo unas agujetas tremendas, como si hubiese corrido los 100 metros lisos en plan Carl Lewis... y cuando hago girar el cuello, se puede escuchar un sonido horroroso, algo así como clac-clac-clac...
Me he pasado el maravilloso y soleado fin de semana encerrada en casa, contemplando la vida a través del cristal de la ventana, sin querer levantarme del sofá, de puro agotamiento... ¡Joder!
A todo esto se suma que estoy increiblemente irritable, irascible y malhumorada... mi genuino humor sarcástico ha desaparecido como por encanto, y he vuelto a mis orígenes bordes y desagradables (sólo si me hablan, claro, si me ignoran me limito a seguir haciendo mil cosas con cara de poker, y ya)... luego están esos otros ratos, en los que me pongo a llorar de pura impotencia porque los días sólo tienen 24 horas y yo necesitaría que tuviesen 34... y entonces me siento peor, porque sé que por mucho que llore los días van a seguir estando como están.
He intentado pedir unas vacaciones, pero de momento no puede ser, así que ó me da un síncope ó empiezo a engordar a marchas forzadas... ¿no dicen eso, que lo que no mata, engorda?
¿Entendéis ahora porque no escribo en mi blog y apenas si tengo tiempo de visitar los vuestros?
He tardado 10 minutos en escribir esto... joder eso significa que hoy el día para mí sólo tiene 23 horas y 50 minutos... me largo que no me da tiempo....



