jueves, 26 de febrero de 2009

Hoy...

¿Recordáis esa canción de Hombres G que empezaba diciendo: "Hoy me he levantado dando un salto mortal"? Pues yo, hoy también me he levantado de esa guisa. Quizá el salto mortal haya sido mas bien un saltito pequeño, pero en mi corazón era una pirueta triple.
A lo mejor tiene algo que ver con que ayer le presté atención al anuncio ese de Evax, ese en el que un montón de chicas aparecen pintando la palabra "HOY" de muchos y diversos colores, y el slogan dice: "Tu vida es hoy".... o porque hace un par de días volví a ver Love Actually... no sé...
Así que si echo en la coctelera que es mi cabeza una cucharadita de la canción de Hombres G, un puñadito del anuncio de Evax, unas gotas de Carpe Diem y un chorrito del "Porque yo lo valgo" de Loreal... podré vivir este día como si fuese el último día de mi vida...
Pienso cantar, gritar, jugar a ser perfecta, llorar con muchas ganas, reirme con fuerza, respirar hondo hasta que mis pulmones parezcan estallar, dar palmas, y sobre todo, si encuentro algún charco, saltar sobre él... Pienso correr por las calles regalando mi sonrisa a todo el que pase, detenerme ante los niños y hacerles muecas, dar besos y abrazos hasta que me duelan los labios y los brazos.
Diré "Te quiero" mil veces y "Gracias" quinientas, procuraré que cada persona que se acerque a mí se sienta afortunada y desee vivir por siempre. Me sacaré el corazón del pecho y lo ofreceré a cambio de nada... y cuidaré de cada corazón que me sea ofrecido...
Y todo esto porque sí. Porque a lo mejor mañana ya no estoy. Porque hoy es hoy, y yo decido cómo va a ser mi hoy...
¿Y tú? ¿Qué decides? ¿Cómo va a ser tu hoy?
mmm
Dedicado a S.T.

martes, 17 de febrero de 2009

El curioso caso del ser que crece

Había planeado escribir sobre otra cosa, algo que llevo días barruntando en mi cabeza, pero debido al espectacular giro de los acontecimientos en mi vida, tengo que dedicar un post especial a este curioso suceso.
Todo sucedió esta mañana. Una mañana que había empezado como cualquier otra en mi vida. El despertador suena, me tiro de la cama tiritando y voy dando ridículos saltos aterida y desnuda hasta el salón, donde cojo la estufa y cargo con ella hasta el baño. Allí, me siento en la taza del wc esperando a que el habitáculo se caldee lo suficiente como para poder ser persona de nuevo. Cuando por fin me siento preparada, me levanto y me miro al espejo... hasta aquí, todo bien, la rutina diaria... pero hoy... ay hoy... Al parecer, Dios en su infinita ironía, cansado de mis bromitas de que se me está pasando el arroz... que si ya no voy a tener hijos... y otras por el estilo, ha decidido recompensarme con un ser al que cuidar y por el que preocuparme... y me ha obsequiado con el grano más impresionante de toda la cristiandad (y me quedo corta). El intruso (todavía no le he puesto nombre, pero realmente se lo merece aunque no sea más que por el tamaño) se encuentra ubicado a medio camino entre mi barbilla y mi boca, pero tirando hacia la derecha, hacia Cuenca más ó menos. Sus proporciones son semejantes al continente australiano, su color una mezcla entre el rosa bebé y el blanco sucio y su textura más bien purulenta... (siento ser tan gráfica, pero el acontecimiento lo merece, lo juro... y dad gracias al Señor, que todavía os respeto lo suficiente como para no publicar ninguna foto de mi peculiar acompañante)
Ya anoche me pareció distinguir un leve bultito en la zona, pero no le dí mucha importancia, me lo tomé con filosofía, y haciendo uso de los remedios caseros con los que las mujeres hemos sobrevivido durante generaciones, le eché un poquito de jabón, y me fui a la cama, poco consciente del drama que iba a vivir esta mañana.
Según escribo esto, el intruso ha empezado a mirarme, parece que sabe que escribo sobre él y no le gusta demasiado... como para demostrar su disconformidad ha empezado a picarme y a provocar que mi corazón lata en él... ¡será cabrito! y eso que llevo todo el día preocupada por él, cuidándole con esmero con Clarasil y otros productos similares, enseñandóselo a todo el mundo y dándole la importacia que se merece... y me lo paga con picor y molestias.... ni siquiera se ha percatado de que esta mañana el camarero, al vernos entrar a los dos juntos en la cafetería de siempre, en vez de ponerme mi café, me ha puesto dos. Y los he pagado ¿Acaso eso no cuenta? ¡Qué ingrato!
El único consuelo que me queda, es saber que esta Especie de tumor pequeño que nace en alguna parte del cuerpo y a veces cría pus (definición de grano según la R.A.E.) es un símbolo de la pubertad y que si bien por edad no doy la talla, mi cuerpo es más inteligente y lo sabe.
mmm
Fdo. Almagriss y su apéndice

miércoles, 11 de febrero de 2009

El bloqueo del escritor

Sé que muchos de nosotros pasamos por esto. Llamémoslo falta de inspiración, bloqueo literario ó simplemente no tengo ni puta idea de cómo plasmar mis pensamientos, historias ó neurosis sobre el papel.
Parece ser que el increible Hank, de la más increible serie Californication, sufriendo el mismo problema que sufrimos todos de cuando en cuando, ha sabido dónde dirigirse... ¿será esa la solución? Yo la propongo, por si acaso. Y de paso, recomiendo le echéis un vistazo a esta serie que brilla por su sarcasmo e ironía, dónde la realidad supera la ficción. Si no tenéis demasiados prejuicios y vuestras mentes se encuentran abiertas... disfrutaréis tanto como yo.
MMM
THE SOLUTION

martes, 3 de febrero de 2009

¿Intuición?


Nací siendo mujer, estoy segura, y sigo siéndolo, lo prometo. Mis formas femeninas me son reveladas por el espejo del baño todas las mañanas cuando salgo de la ducha. Así que, como veis, tengo pruebas, gráficas incluso, que alguna que otra fotillo en cueros me he hecho. Pues bien, una vez establecida mi condición de fémina, sin que haya ningún tipo de duda al respecto, me gustaría lanzar una pregunta al aire... ¿Por qué carezco de eso que todo el mundo llama intuición femenina? ¿Por qué yo, que tengo unas formas inequívocas de mujer (no muy opulentas, es cierto) no poseo ese don que al parecer es algo que todas las mujeres poseen?
Yo voy por la vida con cara de decir Hola, soy yo, estoy aquí, metédmela doblada... ó esa es la impresión que me da. Me sigo sorprendiendo por ciertas cosas (casi todas), me quedo allí con cara de lela, totalmente sorprendida, preguntándome por qué no lo ví venir...
Me saca de quicio cuando escucho a alguna amiga decir eso de: Yo lo sabía, me dio muy mala impresión desde el principio, sabía que era un tal y un cual.... ó... Me daba a mí en la nariz que eso no iba a salir bien, estaba claro desde el principio, ¿no te lo había dicho? (sinceramente sí que me lo había dicho).
¿Por qué no puedo predecir el futuro como hacen las demás? ¿Dónde está mi bolita de cristal? Sí, esa bolita que al parecer traemos las mujeres de fábrica (incrustada en el cerebro, creo yo) Esa donde podemos ver lo que va a pasar, para después poder decir eso de Te lo dije...
Os prometo que me la he buscado por todas partes (incluso he revisado todas las radiografías viejas que había por casa por si acaso estaba dentro de mí) pero nada, no aparece. No está.
Si todas las demás mujeres tienen una especie de sexto sentido (chúpate esa Bruce Willis) y yo no, y encima me falla bastante el del olfato... ¿quiere eso decir que sólo tengo cuatro? ¿Que soy defectuosa?
Bueno, hay otra explicación.... SOY UN HOMBRE.